La panacea
Mientras que muchas universidades en Colombia han observado con preocupación el decrecimiento sostenido de las inscripciones a los programas presenciales, las universidades que ofrecen programas en la modalidad virtual no paran de tener demandas crecientes. No es de sorprenderse el hecho de que la universidad con más estudiantes en el país es la Universidad Nacional Abierta y a distancia, UNAD, con unos 339.000. Esta, está lejos de la segunda universidad con más estudiantes, Uniminuto con 92 mil, y la tercera, la Nacional con 55 mil.
Desde la pandemia, me vi obligado a dictar clase en la modalidad virtual como casi todos los docentes. Al principio la experiencia fue desafiante, pues en la virtualidad la relación docente estudiante se parece más a la de locutor audiencia. Posteriormente, también advertí las ventajas: la sistematización de la evaluación, las sesiones pregrabadas, el tamaño de la audiencia, y por ende, el alcance del mensaje. Quizá, la mejor de todas, ha sido la no localidad de la sesión. Es decir, la posibilidad de estar conectado con personas en cualquier rincón del país. Recuerdo un curso en el que después de una interacción con cuatro estudiantes había "recorrido" de Sibundoy Putumayo, a Bucaramanga Santander, luego a Bahía Solano Chocó, y finalmente a Cáceres, Antioquia. Una maravilla. La propuesta educativa de la Universidad de Antioquia estaba llegando a los confines más apartados de la geografía colombiana, cerrando por fin una brecha injusta.
Durante la pandemia yo mismo tomé un curso virtual en informática con otros 2.500 estudiantes de todo el mundo. No conocí a ninguno de ellos, ni tuve una relación con el profesor, sin embargo, yo aprendí lo que necesitaba de un material pregrabado, escuchando a un célebre profesor de Stanford, y pensé que el modelo se podía imitar en la UdeA, con ciertas mejoras. La pandemia terminó y yo seguí con mi experimento, dicté cursos masivos de más de 50 estudiantes, pues ¿Cómo le iba a exigir a la universidad que me asignara solo 25 estudiantes, cuándo en el mundo los cursos virtuales están pensados para cientos de ellos? Además, la crisis económica de la universidad me dio la motivación perfecta para insistir en mi aproximación. Yo estaba haciendo el trabajo de tres profesores ¡Qué productividad! ¡Que ahorro para el Alma Máter! Sacaba pecho con la esperanza de que algún día la universidad copiara y notara mi iniciativa.
La experiencia
Mi experimento iba avanzando por varios semestres, y fueron pasando varias cosas que me iban mostrando otro panorama, la pandemia fue cediendo, los estudiantes, y especialmente los estudiantes trabajadores, que son en mayoría las personas que están demandando los programas virtuales, volvieron a sus puestos de trabajo. Los silencios en la clase se volvieron más prolongados y la participación era mínima. En las sesiones por Zoom, me daba cuenta que mantenía una interacción fluida con quizá 10 estudiantes, de las 50 o 60 personas "conectadas-desconectadas" que nunca abrieron la boca y que permanecían aún en la sesión, a pesar de que la clase ya había terminado.
El número de conectados disminuía en tres meses del 100% al 25%, y llegaba a su mínima expresión cuando la gente ya contaba con el promedio que les garantizaban el 3 para pasar el curso. Me consternaba mucho el identificar que la nota final que sacaba la mayoría, no correspondía con mi percepción del nivel de aprendizaje de los estudiantes.
También me percaté de que el tipo de estudiante que demanda esta modalidad no es en promedio el mismo de la presencialidad. Muchos de ellos se inscriben al programa, para obligarse a estudiar, como lo hace uno cuando compra la subscripción a un gimnasio, o al curso de inglés que sabe que necesita. Otras personas, sólo demandarían la modalidad por el título profesional y nada del aprendizaje. Muchos son técnicos que requieren del título para crecer en la empresa y subir el sueldo. En general, la mayoría son gente ocupada y con unas grandes presiones para acabar fácil y rápido, aprovechando sin ningún miramiento cualquier tipo de "papaya" que yo les de. Además, muchos vienen de regiones en donde la corrupción y la trampa son mucho más rampantes, y la trampa en la UdeA es para muchos parte de lo mismo. Es duro y triste decirlo, pero es la verdad.
Para rematar, el lanzamiento del ChatGPT el 30 de noviembre de 2022, y su conocimiento y dominio desde entonces, les dio a los estudiantes la capacidad de presentar trabajos y resolver exámenes sin saber absolutamente nada. Los profesores de matemáticas, física e ingeniería hemos venido sintiendo la pérfida mejora. Estudiantes con buenas notas que no tienen ni idea del tema del examen.
Ya no era solo el hecho de que estábamos cambiando el brindar formación por información. Ahora, mucho es solo simulación. Simulación de que asisten, sin asistir, y que estudian, sin estudiar. La modalidad les brinda el anonimato y la IA la competencia.
Muchas, pero muchas veces me he encontrado preguntándome: ¿Nos estamos diciendo mentiras estudiantes, directivos y profesores con esto de la educación virtual? Pues para los directivos, los números de cobertura crecen y en las zonas más necesitadas del país; para los profesores, los estudiantes en el papel son competentes; y para los estudiantes, la universidad les está dando un título que dice que son ingenieros, u otra profesión, sin realmente serlo.
¿Nos sorprende entonces que desde que haya terminado la pandemia la demanda por la educación virtual no haya parado de crecer en el país y el mundo? ¿Nos sorprende que el proyecto de la Universidad Digital tiene una demanda que envidiarían muchas instituciones del país que solo ofrecen programas presenciales?
El contraataque
Con un elaborado y calibrado esquema de evaluaciones, incentivos y castigos, y software especializado, logré que la gente prendiera la cámara, tuviera un mínimo de participación en clase, y se comprometiera a trabajar en grupo. Así mismo, detectar la presencia de la IA en el contenido evaluado. También, adopté la sustentación individual con cámara prendida y amarrada a la nota grupal, como último recurso para evaluar la competencia de los estudiantes y despertar algún sentido de interés y responsabilidad por la materia.
En otras palabras, me convertí en un docente policía, pues además de preparar el curso con competencia, también tenía que volverme un experto en anticiparme a todas las modalidades de trampa posible, que con seguridad (y esto lo digo con tristeza), sé que me iban a hacer. Obviamente, el mal rato que les he estado haciendo pasar a esos 50 o 60 estudiantes "conectados-desconectados", me lo han cobrado en la evaluación docente que ha descendido en 7 puntos con respecto al mismo curso en la modalidad presencial. Curiosamente, a otros profesores que no les iba tan bien en su evaluación docente en la modalidad presencial, en la virtualidad florecieron, por que mucho de la nota que le ponen los estudiantes al profesor es proporcional a cómo les fue a ellos sin haber hecho mucho trabajo.
La obligatoriedad de prender la cámara develó una realidad que hasta entonces medio intuía. Muchos estudiantes se conectaban desde sus lugares de trabajo: Bodegas, talleres, cocinas, hospitales y almacenes. Unos se conectan desde elegantes apartamentos en otros países, y varios desde ranchos humildes en cualquier región remota del país. Tuve a mucha gente haciendo sustentaciones desde celulares mientras manejaban el carro, estaban en el gimnasio, o hacían domicilios en bicicleta o moto. El colmo fue un estudiante sustentando el trabajo final con su celuar, con mala señal y sentado en un andén ruidoso.
Algunos asistían a clase, pero para la mayoría, la clase era como la música de fondo dentro de las actividades diarias. El estar en la universidad es un accesorio, no la prioridad. Y para gente que tiene el tiempo, la modalidad también les permite que sea un accesorio.
La digitalización de la información me permitió identificar que la mayoría de la gente miraba el material de clase los domingos o días festivos a una velocidad de reproducción máxima, y que el quiz que yo les dejaba para determinada fecha con un plazo de una semana, era respondido el día anterior entre las 10 PM y la media noche. Y esto, en muchos casos, ayudados por los grupos de WhatsApp creados al inicio del curso, en donde los estudiantes se mandaban las respuestas correctas de los exámenes. La confianza con alumnos y exalumnos del curso, me alertó del negocio rampante de la elaboración de trabajos y el uso masivo y sin vergüenza de la IA.
Pese a todos mis esfuerzos académicos y policiales para controlar el fraude y la suplantación, sé que el sistema no es infalible. Yo no tengo control sobre quién hace efectivamente los quices virtuales y sobre quién hace los trabajos. Aún si no detecto el uso de la IA, yo no sé con certeza quién hizo el trabajo. Además, ante un curso tan numeroso, es imposible hacer una evaluación individual oral que me permita evaluar el nivel de aprendizaje del estudiante. Pero incluso, suponiendo que podemos hacer un examen oral a cada uno, me es imposible saber de qué medios o ayudas tecnológicas se está valiendo el estudiante sin tenerlo al frente. El fraude de los médicos en el examen de admisión para especializaciones en la Facultad de medicina, nos reveló las herramientas y los alcances tecnológicos de los que disponen algunos.
Los aprendizajes
Después de 6 años en la virtualidad he llegado a los siguientes aprendizajes:
1. La percepción general de los aspirantes es que la educación virtual es más facil en todo sentido que la presencial y el mercado ya lo detectó. Es una educación más barata, flexible y accesible. Así mismo, las herramientas tecnológicas disponibles le permiten al estudiante simular un aprendizaje que no tienen.
2. Mientras más masivos son los cursos, menos oportunidades se tiene de hacer una evaluación que nos garantice que el estudiante sí sabe, y que su nota tiene alguna relación con su desempeño real.
3. Que la sustentación oral individual se convierte en la única herramienta que nos queda para evaluar el aprendizaje real del estudiante. Y esto funciona, si logramos detectar todos los mecanismos tecnológicos de fraude que una persona puede hacer con dispositivos electrónicos.
4. Que el modelo de educación virtual no es la panacea que se pensó. ¿Es lo mismo un estudiante que fue a Stanford que otro que vio las clases de Stanford por Youtube? ¿Parte de la experiencia educativa no incluye también el cambiar de contexto? ¿Es la educación virtual una simulación de educación que en números se ve muy bien?
5. Mi error fundamental fue adoptar la escala masiva del curso al asumir que todos los estudiantes eran como yo cuando tomé ese curso de informática. Yo quería aprender y tenía el tiempo. En mis cursos, quizá los estudiantes también quieren aprender, pero no tienen el tiempo, y sí todos los incentivos y oportunidades para simular su aprendizaje.
6. El ahorro de la educación virtual NO debe darse en número de profesores, sino, en el número de instalaciones físicas. De hecho, cuanto más personalizada sea la educación, mejor se podrá ver si efectivamente el estudiantes sí está aprendiendo. El aprendizaje del futuro será como el del pasado, a través de los tutores y mentores intelectuales.
Obviamente, debo reconocer que no todo ha sido negativo. De los 70 estudiantes que tengo por curso en cada semestre, 10 o 15 sí se lo toman en serio. 10 o 15 sí se conectan con el aprendizaje y aprovechan la experiencia educativa. 10 o 15 reciben un insumo en sus vidas que de ninguna otra forma fuera posible que lo tuvieran. Sin duda, estas personas serán muy buenos profesionales y cambiarán sus vidas y las de su entorno. Esto ha sido maravilloso, lo que pasa es que es muy poco. No es eficiente. Tenemos una infraestructura gigante que prácticamente le está regalando el título al 70%-80% de los estudiantes, para lograr un 20%-30% que sí sean verdaderos profesionales y ejerzan su profesión con ética, competencia y responsabilidad.
Mi reflexión favorita fue: “¿Es la educación virtual una simulación de educación que en números se ve muy bien?”.
ResponderEliminarAhora lo admiro el doble, Sebastián.
Creo que la educación debe estar relacionada con una experiencia significativa, que alimentarla por medio de la virtualidad, es realmente complejo.
ResponderEliminarHola Sebas. Creo que en el último párrafo se resume un gran aprendizaje, algo que ocultaba la modalidad presecial. Por lo general sólo un 20% de los estudiantes conecta con la estrategia didáctica propuesta por el docente para abordar los contenidos y desarrollar un aprendizaje con motivación. La armonización entre estilos de aprendizaje y estilos de enseñanza no es como la imaginábamos. La modalidad presencial creó unas costumbres, con las que fuimos formados, que invisiblizan o enmascaran la desmotivación y el desánimo que nuestras metodologías causan entre los estudiantes. Más allá de la herramienta de comunicación y el formato, creo que la educación universitaria quedó expuesta luego de la pandemia y la virtualidad puso de relieve lo que llevaba siglos pasando.
ResponderEliminarSebas, graias por poner en blanco y negro la preocupación o pensameinto de muchos, creo que la combinanción IA-Virtualidad impone retos que nos hacen repensar la educación a una escala que nunca nos imaginamos. El profesor que estaba acostubrado a una clase magistral de diseño medieval (como alguna vez lo dijiste) ya no funcona. Creo que incluso en el ambito presencial existen retos que no son exclusivos de la virtualidad (los estudiantes que poco saben pero entregan trabajos perfectos!) . Ojala encontremos una respuesta como profesores, pero sobretodo como Universidad y como Humanidad a este reto que nos trajo el primer cuarto del siglo XXI!
ResponderEliminarSeastián, muchas gracias. Excelente reflexión que nos hace un llamado urgente a repensarnos también como docentes y sobre los profesionales que estamos formando para este país. Sería excelente hacer un conversatorio para compartir experiencias y para pensar en Qué deberíamos y podríamos hacer para que no nos lamentemos después.
ResponderEliminarPienso que tampoco podemos cargarle toda la responsabilidad a los estudiantes puesto que usan lo que tienen: herramientas, contextos, exigencias y, sobre todo, culturas e indicadores de éxito muy diferentes a los que hubo en otros momentos de la educación en el país.
Como estudiante de modalidad virtual, me sentí muy identificada con esta reflexión, pero también me permitió ver el otro lado de la moneda. En mi caso, la virtualidad fue una oportunidad invaluable: vivir lejos de Medellín no fue un impedimento para formarme en la universidad que soñaba, aprender desde mi ciudad y avanzar en mi proyecto de vida.
ResponderEliminarSin embargo, al igual que el profesor Sebas menciona en su experiencia con el curso virtual de informática, muchas veces pensé que todos aprovechaban esta oportunidad con el mismo compromiso. Con el tiempo, desde mi rol de estudiante, también conocí casos de personas que no asistían a clase o no participaban activamente, pero aun así obtenían excelentes notas. Algunos realmente estudiaban hasta altas horas de la noche; otros, tristemente, recurrían a terceros para presentar evaluaciones o trabajos, porque veían la carrera más como un requisito para ascender laboralmente que como un proceso de formación.
Por eso considero que la virtualidad no es el problema en sí misma, sino la manera en que cada estudiante asume la oportunidad. Es triste que una herramienta que para algunos representa acceso, transformación y esperanza, termine siendo cuestionada por las malas prácticas de muchos. Al final, quienes sí valoramos este camino también cargamos con el peso de demostrar que la educación virtual puede formar profesionales competentes, éticos y comprometidos.
Algo importante es que, desde el inicio, la educación virtual surgió con la expectativa de alcanzar los mismos estándares de calidad que la presencialidad. Sin embargo, esto se ha convertido en una gran dificultad para muchos docentes, ya que en la virtualidad las evaluaciones que los estudiantes realizan sobre sus profesores suelen estar influenciadas por qué tan fácil resulta aprobar la materia. Cuando un profesor exige un nivel académico más alto, con frecuencia recibe peores calificaciones por parte de los estudiantes.
ResponderEliminarEsta situación afecta especialmente a los docentes que no son de planta, pues dichas evaluaciones pueden representar desde llamados de atención hasta la pérdida de su continuidad en la universidad. Entonces surge una pregunta importante: ¿cómo se puede igualar o mejorar la calidad de la educación si, en muchos casos, exigir académicamente implica consecuencias negativas para el docente?
Esta es la raíz por la que normalmente la mayoría de estudiantes aprueba con nota alta sin siquiera escucharse las clases. Porque el diseño de la evaluación de ser masivo (debido a la gran cantidad de estudiantes por curso) y debe ser fácil para que no lo pierdan.
Desde mi perspectiva el sistema debe permitir una evaluación neutra, que permita alcanzar los estándares que merece la universidad.
Creo que mencionas dos cosas clave: evaluación diseñada para grupos demasiado grandes y el sesgo que tenemos al elegir la dificultad del curso, damos oportunidades y ventajas que jamás daríamos en lo presencial.
EliminarCordial saludo, profesor Jaén:
ResponderEliminarAntes que nada, quisiera expresarle mi agradecimiento por el curso de Dinámica de Sistemas durante este semestre...
Por otra parte, hay una situación que me ha generado cierta inquietud y que considero pertinente comentarle. Durante la semana pasada me di cuenta de que varios compañeros apenas estaban descargando PowerSim, lo cual me causó sorpresa y frustración. En mi caso, realicé los quices de manera consciente y procurando entender los modelos planteados. Aunque mis resultados no siempre fueron los mejores, siento que logré aprender una parte importante de los contenidos.
Sin embargo, según lo que observé y algunos comentarios de compañeros, varias personas habrían utilizado herramientas de inteligencia artificial para resolver los quices sin desarrollar realmente los modelos. Incluso, me llamó la atención que algunos estudiantes que obtuvieron buenas calificaciones parecían no haber elaborado los diagramas en PowerSim. También escuché comentarios de que algunos habrían conseguido modelos ya elaborados para las sustentaciones. De hecho, en una ocasión me preguntaron si podía vender uno de mis modelos porque había obtenido una buena calificación en un quiz.
Le comparto esta situación porque considero importante que, en futuras versiones del curso, se implementen mecanismos que permitan verificar que los estudiantes realmente estén construyendo y comprendiendo los modelos por sí mismos.
Finalmente, quisiera hacerle una sugerencia relacionada con los quices. Tal vez podría habilitarlos durante un período más corto, por ejemplo tres horas, de manera que los estudiantes los resuelvan una vez ya tengan desarrollados sus modelos. Cuando un quiz permanece disponible durante una semana completa, se generan más oportunidades para compartir respuestas o incurrir en prácticas poco éticas. Asimismo, podría solicitarse que dentro del mismo quiz se adjunte al menos una captura de pantalla del modelo o de los resultados obtenidos.
Mi percepción es que algunos estudiantes no cuentan siquiera con una parte significativa de los modelos o no los desarrollaron personalmente. Por ello, resulta desmotivante para quienes trabajamos de manera responsable que el esfuerzo realizado no se refleje adecuadamente frente a personas que, al finalizar el curso, aún tienen dificultades para manejar el programa.
Es una inquietud que me ha estado rondando desde la semana pasada y que consideré importante compartir con usted.
Muchas gracias por su atención.
Buenas noches.
EliminarComparto la opinión expresada por el/la compañer@, ya que considero que el objetivo del curso era desarrollar las habilidades y los conocimientos necesarios para nuestro futuro profesional, más que obtener una buena calificación.
Por ello, considero pertinente que en futuras evaluaciones se soliciten evidencias de los puntos desarrollados. Aunque esta estrategia pueda parecer muy "escuelera", contribuiría a promover la honestidad académica y a reconocer el esfuerzo de quienes realizan las actividades de forma autónoma. Por ejemplo, si la pregunta está relacionada con la construcción o el análisis de un modelo, podría solicitarse adjuntar el archivo correspondiente o, como última opción, una captura de pantalla. Asimismo, cuando se trate de preguntas conceptuales, sería conveniente pedir una breve explicación o justificación de la respuesta.
Por otro lado, las sustentaciones cortas y aleatorias, no solo frente al profesor sino también frente a otros compañeros, pueden convertirse en una estrategia de evaluación enriquecedora. Si se entienden como un espacio para demostrar el aprendizaje y no como una forma de exponer o ridiculizar al estudiante, contribuyen a fortalecer competencias personales y profesionales, tales como la comunicación oral, la capacidad de argumentación y la seguridad en sí mismo.
Aunque mi opinión se ha centrado en el curso mencionado por el compañero anónimo, y en el cual tuve la oportunidad de participar, considero que este tipo de medidas también podrían implementarse en otras asignaturas que se desarrollan y evalúan completamente de manera virtual, fortaleciendo así la calidad del proceso formativo y la integridad académica.
Pd: Gracias profesor Jaen por habernos compartido su conocimiento en cada clase. Además valoro las experiencias y reflexiones que compartía, las cuales buscaban ampliarnos un poco más la perspectiva de lo que es hoy el mundo laboral.
ResponderEliminarProfesor, quiero agradecerle sinceramente por su compromiso, dedicación y amor por la enseñanza. Esta es la tercera vez que veia la materia y sin desmeritar el trabajo de los profesores anteriores, considero que usted logró algo que para mí marcó una diferencia: hacer que realmente comprendiera los conceptos de Dinámica de Sistemas interesando me en la misma y no solo tener el deseo de aprobar.
Durante este proceso entendí que aprender no es únicamente aprobar una asignatura. Gracias a su metodología, me llevo conocimientos que podré aplicar en mi formación y en mi futuro profesional. Usted siempre se enfocó en que entendiéramos el porqué de las cosas y no solo en memorizar procedimientos para una evaluación.
A partir de mi experiencia, he aprendido que la forma de enseñar y evaluar sí importa, Antes de ver está materia con usted tuve profesores con enfoques muy diferentes e incluso desmotivantes: desde quienes consideran que deben evaluar de la misma manera en que fueron evaluados ellos en otros países, sin importar si el estudiante realmente está aprendiendo, hasta quien ha generalizado que los estudiantes virtuales tienen mayores facilidades para aprobar sin aprender y diciéndonos tramposos a todo el curso y estudiantes virtuales en general, desmeritando las ganas de aprender del resto del curso todo por unos que le hicieron un parcial mal con uso de IA, Si bien entiendo que estas preocupaciones son válidas, considero que no es justo generalizar, porque también existimos estudiantes que elegimos esta modalidad y que realmente queremos aprender, crecer profesionalmente y aprovechar cada oportunidad de formación.
Por eso comparto su reflexión sobre la ética y el fraude académico. Quien recurre al fraude puede obtener una nota, pero pierde la oportunidad de desarrollar las competencias que necesitará en su vida profesional. La mejor manera de combatirlo no es solo mediante mecanismos de control, sino también despertando en los estudiantes el interés genuino por aprender, algo que usted logró hacer en este curso y que tristemente como muchas veces le dije a mis compañeros es una lastima que no aprovechen el profe y el amor con que enseña porque sinceramente lo digo si no aprenden con usted no aprenden con nadie.
Mil gracias, profe, por su amor, entrega y compromiso con la enseñanza. Docentes como usted dejan huella porque no solo transmiten conocimientos, sino que inspiran a sus estudiantes a aprender de verdad.