Mostrando entradas con la etiqueta Crimen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crimen. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de enero de 2012

Lo que no ha aprendido el crimen organizado en Latinoamérica

Gianluca Fiorentini y Sam Peltzman publicaron en 1995 un libro cuyo título es The economics of ogranized crime, en él se describen los orígenes del crimen organizado, modos de operación, organización interna y formas de combatirlo. Aunque el estudio se fundamenta en la mafia italiana, es sorprendente su similitud con el crimen organizado que se aprecia en este lado del Atlántico. Todo el contenido es digno de mencionar, sin embargo un aspecto que me pareció fascinante es el hecho de que las organizaciones criminales, todas sin excepción, requieren de dos cualidades que son tan necesarias como mutuamente excluyentes: el ser temido y el ser invisible. Las que logran este equilibrio entre la invisibilidad y la crueldad son exitosas, las que no, son abatidas sin misericordia por el estado o por sus rivales.

La motivación para traer este asunto a colación fue el famoso paro armado que la banda criminal de Los Urabeños, reducto de los paramilitares Colombianos, decretó en en los departamentos (estados) del Chocó, Antioquia, Córdoba, Sucre, Magdalena, algunas partes de Bolívar y la región de Urabá, en protesta por el abatimiento de su máximo líder, Juan Úsuga David alias "Giovanny", cuya muerte en combate fue revelada por la Policía el 1 de enero. La intención era protestar y dejarle en claro a la autoridad quién manda en toda esa región. Craso error.

Crimen organizado existe en casi todo el mundo, países como Italia, Francia, Alemania, Austria y Reino Unido, sin uno creerlo, también albergan crimen organizado. Igualmente en China con las triadas, y en Japón con la Yakuza. Siendo común en todo el mundo ¿por qué no tiene tanta publicidad como en Latinoamérica? La respuesta yace en el ser temido y el ser invisible. Mientras que en el ser temido el crimen organizado en Latinoamérica lo hace tan bien, o aun mejor, que sus colegas en otras latitudes, con respecto a la invisibilidad, están tan subdesarrollados como los países a los que pertenecen. Mientras que un homicidio en Europa se trata de hacer discreto y se desaparece el cuerpo, en Latinoamérica se cuelgan los cadáveres de los puentes y se esparcen sus cabezas en los parques y andenes. Mientras que nosotros raramente oímos hablar del crimen organizado alemán, en Colombia a 300 pistoleros se les ocurre desafiar a un Estado que ha vencido a tres poderosos carteles de la droga, tres grupos guerrilleros y casi todo un movimiento paramilitar. ¿Puede alguien ser más pretencioso?

Al 7 de enero del presente año ya se habían capturado 41 miembros de esta organización, y se ofrece una recompensa de 4 mil millones de dólares por información que conduzca a la captura de los jefes Urabeños. El velo de invisibilidad fue descubierto, y aunque muy probablemente es cierto que ellos mandan en esa región abandonada por el estado, todos los ojos están puestos allí hasta que el Estado los extermine y eventualmente se quede, o la abandone de nuevo a la espera de un nuevo grupo que sea más cruel que discreto.

lunes, 18 de julio de 2011

Como predecir la victoria contra la insurgencia

De lejos, la guerra contra la insurgencia es un asunto que todavía preocupa. A pesar de ocho años de una política de confrontación, y de los clarísimos reveces que las fuerzas armadas le han propinado a los rebeldes, no se podría avizorar una culminación en el corto o mediano plazo. Confundir la muerte o captura de Alfonso Cano, con la terminación del conflicto, es como confundir la muerte de Osama Bin Laden con el final de la guerra contra Al Qaeda.

Lo que aparentemente sí se puede predecir es si el Estado colombiano ganará esta guerra. La Revista RAND publica una monografía en la cual unos investigadores han identificado 15 “buenas” prácticas que garantizan el éxito, más 12 “malas” que garantizan el fracaso. Tomando como caso de estudio la historia de 30 guerras contrainsurgentes en el período 1978-2008, se encontró que en todos los casos en que la diferencia entre las “buenas” y “malas” prácticas ejecutadas fue superior o igual a +5, la insurgencia fue derrotada. En los casos en que fue 0 o menos, esta venció.

Entre algunas de las quince “buenas” prácticas se encuentran:

  • Lograr al menos dos de los siguientes factores estratégicos de comunicación: coherencia, credibilidad y expectaciones realistas emitidas en el área del conflicto.
  • Lograr la reducción, o la ausencia total de al menos tres de las siguientes fuentes de apoyo logístico: apoyo en las fronteras, apoyo externo, apoyo interno, capacidad de financiación, la posibilidad de reclutamiento, y capacidad de inteligencia.
  • Lograr al menos dos de estos tres aspectos de la legitimidad del gobierno: reducción de la corrupción, elección democrática y legítima de sus líderes, la convicción mayoritaria de la legitimidad del Estado en el área del conflicto.

Entre algunas de las “malas” prácticas se encuentran:

  • Que el estado castigue colectivamente y escale la represión en las zonas del conflicto.
  • Que el estado sea visto como una fuerza de ocupación.
  • Que en el área del conflicto el estado sea percibido como un actor peor que la misma insurgencia.

En el mismo reporte, los Estados Unidos evalúan su situación en Afganistán, logrando un +3,5, lo que básicamente no predice el éxito. Yo hice el mismo ejercicio con el conflicto colombiano, basándome exclusivamente en mis percepciones subjetivas. El resultado fue de un +4,04, en donde las prácticas relacionadas con corrupción y legitimidad del Estado son las que más le restan puntos al desempeño total.

En síntesis, esta metodología predice que el Estado gana la guerra siendo una mejor alternativa de gobierno que el que la subversión ofrece. Si el Estado lo hace bien, la misma población lo apoyará. En caso contrario, la subversión será percibida como una alternativa tentadora a un Estado indolente, y por ende reemplazable. En otras palabras, si Colombia hubiera avanzado tanto en temas de corrupción, democracia y gestión, como lo hizo en el campo militar, muy probablemente estaríamos más cerca del tan esperado final. Por ahora vamos a medio camino en una guerra que se ha enfocado principalmente en los síntomas y no en las causas.

martes, 18 de mayo de 2010

Las campañas y la fuerza pública

En el libro Freakonomics, Steven Levitt afirma que la disminución de los crímenes en Nueva York y Los Ángeles, se debió principalmente al aumento de policías. Sin embargo, no se puede desconocer el efecto disuasivo, que tienen otros mecanismos no represivos. Por ejempo, la campaña de las estrellas negras en Bogotá, permitió que el número de víctimas de tránsito en el 2003, se redujera en un 20,13%, mientras las colisiones entre vehículos en un 7%.

Aunque parezca extraño, mucha gente deja de hacer lo malo cuando por algún mecanismo comprende que lo es. Un ejemplo de esto se presentó en pasado día de madres, tradicionalmente conocido por el incremento en las tasas de homicidio en algunas de las ciudades colombianas. Pero en Cali, la campaña “Disfrutemos el mes de la madre con un latir de paz y cero muertes violentas”, dejó un resultado satisfactorio por la disminución en un 30% de los homicidios, comparando las estadísticas del año 2009.



En Colombia, algunos autores señalan que si se sumara el número de muertes violentas atribuíbles al conflicto armado, más las del crimen organizado, estas no alcanzarían el 10% de las muertes violentas en el país. Un 90% entonces, sería atribuíble en gran medida al efecto combinado del crimen no organizado, la violencia intrafamiliar, las venganzas personales, las disputas en las que está presente el licor, y los accidentes de tránsito. Es decir, situaciones en las que confluyen una presencia institucional débil para la resolución y castigo de conflictos, y una condición de irrespeto o indiferencia por el bien común o ajeno. En otras palabras, por ausencia de lo que algunos autores denominan capital social.

En países como Japón, Rusia y el mismo E.U., en donde el crimen organizado es poderoso y la sociedad es permeada por el narcotráfico, los índices de homicidios por cada 100 mil habitantes son apenas del 0.44, 14.9 y 5.4, respectivamente, contra un 36 en Colombia. Me atrevería a decir que casas de vicio hay casi en todo el mundo. Incluso más grandes, con más surtido, y con dueños mejor armados que sus equivalentes colombianos. Sin embargo, por alguna razón, no directamente atribuible a la presencia institucional, en nuestro país la posesión de estas casas de vicio es un asunto de guerra a muerte entre pandillas y barrios.

Si bien es clara la necesidad de una fuerza pública eficiente, contundente y profesional, también lo es que ella no es el remedio para todos los males. El 90% de la criminalidad en Colombia, es esa criminalidad que no vuela puentes, ni secuestra candidatos presidenciales. Es la criminalidad del gamín, el apartamentero, el urbanizador pirata, el adicto desesperado, el esposo celoso y el vecino rumbero. Es la criminalidad que no necesita tanques de guerra, ni aviones mirage, ni compra de fusiles galil para su remedio. Es la criminalidad que para su sometimiento depende de una acción cívica cooperativa formada en campañas, un ágil sistema judicial y de reparación, y uno que otro bolillazo aquí y allá.

viernes, 30 de octubre de 2009

Madres jóvenes

En el libro Freakonomics, se recoge un interesante debate sobre cuál podría haber sido la causa del rápido descenso de los principales indicadores de violencia en los Estados Unidos, a partir del año 1990. La caída vertiginosa ha suscitado una serie de estudios, los cuales no parecen llegar a algún consenso. Algunos autores sugieren que fue el incremento del número de policías y los tiempos de confinamiento. Otros, la implementación de novedosas estrategias policivas, como lo fuera la Teoría de las ventanas rotas. En el libro, se argumenta que el aumento de policías sólo explicaría alrededor de un 10% de la disminución de crímenes, y el de prisioneros cerca de una tercera parte, ¿Qué hay del 60% restante?

La respuesta es tan inesperada como controvertida: La legalización del aborto. Los autores muestran que en los primeros estados en legalizarlo, se presentó este patrón de descenso 20 años después. Es decir, el tiempo aproximado en que la cohorte de niños nacidos en 1970, llega a las calles como adolescentes problemáticos. Los estados que lo harían a partir de la sentencia de la Suprema Corte del 22 de enero de 1973, presentaron el mismo comportamiento en circunstancias semejantes a las de la cohorte del 70.

Las madres que desean abortar, son en su mayoría adolescentes que no tienen las condiciones adecuadas para educar responsablemente a sus hijos. La legalización del aborto, permitiría que desde el mismo vientre, se terminara la gestación de posibles futuros criminales. Ahora, el libro no plantea una justificación o apología al aborto. Lo que pretende es la explicación de un fenomeno social, y afortunada o infortunadamente, es el aborto el hecho que más contundente permite hacerlo.

En el 2008, se registraron cerca de 16.400 homicidios y 1.5 millones de abortos en E.U. En 1973 fueron 18.880 homicidios y 750.000 abortos. Es decir, si la teoría es cierta, un aumento en 750 mil abortos entre 1973 y 2008, ha implicado una disminución en homicidios en el mismo lapso de 2.480. Tal y como lo manifiestan los autores, el aborto como estrategia es sumamente ineficiente, pues por cada aborto se evitaría 0,0033 homicidios. Pero además, para algunas personas un feto aun no es un ser viviente. Para los que creemos que lo es, el caso despierta más problemas de conciencia. Es un cambio de muertes silenciosas, discretas y asépticas, por muertes que generan noticia y conmoción, en una relación de 303 fetos, por persona no asesinada.

La educación de las jóvenes madres ha probado ser una excelente estrategia para evitar que estas terminen con la vida de sus hijos en su vientre, o los vean morir años después como consecuencia de una vida sin oportunidades. En Medellín, las tasas de fecundidad más altas de madres adolescentes se dan en las comunas del Popular, Villa Hermosa, Santacruz, Aranjuez y Manrique. Las más altas tasas de homicidio en: Aranjuez, La Candelaria, Manrique, Villa Hermoza, Castilla y Belén. ¿Alguna relación?

domingo, 21 de junio de 2009

¿El futuro, o pasado y presente del crimen organizado en Colombia?

En una entrada reciente de este blog, publiqué un video del profesor Francisco Thoumi en el cual hacía una reflexión sobre el posible futuro del crimen organizado en Colombia. En sus palabras, "el crimen organizado no terminaría con la legalización de las drogas". Y hace más o menos un mes, leí una noticia que dolorosamente parecería confirmar esta predicción.

La noticia Doce detenidos en la Mayorista y La Raya, anuncia el desmantelamiento de dos estructuras criminales. Textualmente se decía que "...Alirio de Jesús Rendón, conocido como "El Cebollero", creó un grupo criminal denominado "Convivires" y un escuadrón de vigilancia privada apoyados por los integrantes de estas banda, para el dominio del comercio de la cebolla" ¡De la cebolla! Sí, de la cebolla. No del mercado de la cocaína, la marihuana, el éxtasis, la prostitución, el alcohol adulterado, las esmeraldas, las apuestas y cualquier cosa que el crimen organizado suele tratar de monopolizar. En este caso es la inocente cebolla la que trata de ser convertida en botín criminal.

Pero además, no se debe creer que por estar tratando de monopolizar un vegetal, la acción va a ser menos cruenta, o digamos ambiental. Según las investigaciones, hay pruebas de torturas, asesinatos y desapariciones, todo al mejor estilo narco. Y como siempre, este tipo de organizaciones logran la aceptación o resignación social, debido al "servicio" de protección que venden u obligan a comprar. Después de todo, la única preocupación de un empresario según la noticia, fue que "Llevo tres años en la Plaza Mayorista y no he visto el primer atracador. Me pone a pensar un poco que eso se pueda ver alterado". Luego, no le importó que esta seguridad fuera adquirida con el desplazamiento de 100 empresarios que tenían todo el derecho de trabajar tanto como él. Yo me pregunto ¿cuánto del desempleo en el país se debe a situaciones como esta?, donde básicamente la gente no puede trabajar en lo que sabe, pues la libre competencia es perjudicial para los intereses de unos pocos poderozos.

En síntesis es un hecho preocupante, pues si por cada producto de la canasta familiar vamos a tener un cartel, la situación para la sociedad va a estar muy complicada. El modelo mafioso se ha aprendido muy bien, y parece que nuestra sociedad es todavía muy vulnerable a la aceptación y convivencia con este tipo de organizaciones. Casi siempre detrás de un bien, o un servicio que puede ser explotado, hay un grupo que pretende monopolizarlo a cualquier precio. Por eso no se si es el futuro, o el presente y pasado del crimen organizado en Colombia, tanto tiempo cubierto detrás del tifón del narcotráfico.

martes, 24 de marzo de 2009

Pobrecita la marihuana y los marihuaneros



Por alguna razón la marihuana y los marihuaneros tienen una extraña leyenda negra. No sé si será debido a la imagen que se tiene del famoso cantante de reggae, Bob Marley. Para muchos, el prototipo del marihuanero perdido. Para otros, el ícono de una era que se atrevía a ostetar entre adormilado y desafiante, un artesanal puro de marihuana, mientras los casi 100 piojos de su rasta se trababan tanto como él, al son de "it is love - it is love- it is love tha im feeling?" Otra razón, puede ser el impacto de la contracultura hippie y sus invitaciones al amor libre, la vida comunitaria, el pelo largo en todas partes del cuerpo, y el no baño. Claramente, un desafío al status quo del momento. La marihuana sería vista como la primera comunión a una vida de ácidos, adicción e intercambios de jeringas.

Pero como digo, esto parece ser más el fruto de una leyenda negra y una satanización frente a lo desconocido, que un evento real. La gráfica que presento como introducción, ilustra la comparación de 6 sustancias que generan adicción, y se les evalúa con respecto a 5 criterios. Dependence, mide la dificultad del adicto para evitar el consumo usual. Withdrawal, mide la mágnitud del sídrome de abstinencia al dejar el consumo. Tolerance, mide la asimilación del organismo, a tal punto de necesitar consumir más, para lograr el mismo efecto. Reinforcement, mide el grado en el que un consumidor necesita asíduamente la sustancia. E Intoxication, el grado de daño que la sustancia en sí misma causa en el organismo.

A todas luces según el estudio, la marihuana es menos dañina que el alcohol y la nicotina, dos sustancias socialmente aceptadas. Sin embargo, el estigma sobre la marihuana y los marihuaneros es capaz de transtocar nuestra percepción, a tal punto de que al pobre Bob Marley le crearan el chisme de albergar los famosos 100 piojos en su cabeza. Bob marley no tuvo piojos. Es más, murio calvo, a causa de las irradiaciones que le hicieran por un cáncer. No en los pulmones por fumar marihuana, sino en la piel, por tomar el sol de las playas de Jamaica.

Otro sanbenito que se le endilga a la marihuana, es el de ser la droga de entrada a las drogas pesadas. Esta teoría se conoce en el mundo como gateway theory (teoría de la puerta de entrada), la cual también ha resultado ser falsa. O cierta, en la misma proporción en que se tendría que prohibir el cigarrillo para que la gente no consumiera marihuana, y aspirar flores, para que la gente no siguiera con la cocaína. Que es adictiva, sin duda. Que es dañina, absolutamente. Que es mejor no probarla, totalmente de acuerdo. Pero que es peor que lo que legalmente y socialmente toleramos, ni riesgos. Ahí hay una falsa percepción que ha generado todo un mundo criminal que se beneficia de eso. 

jueves, 12 de marzo de 2009

Persuasión, hechos y la penalización de la droga

Está de moda el tema de la despenalización de la dosis mínima en Colombia. Los que eran reacios a ella como el ex presidente Gaviria, la defienden. Los que la defendían, como el periódico El Colombiano, la atacan. Y los que siempre han sido contradictores, como el presidente Uribe, se endurecen más. Todos emplean frases persuasivas a las que uno por segundos, quizás minutos, les da crédito. Sin embargo, es precisamente por esto, que uno alcanza una especie de punto medio matemático, en el cual se está tan convencido como incrédulo.


Sin estarlo buscando, llegó a mis manos un interesante informe que evalúa los resultados de la despenalización del cosumo de drogas en Portugal, ocurrido en 2001. Este país estaba viviendo un problema muy serio de adicción a la heroína, con el aumento respectivo en casos de VIH+ y hepatitis, por el intercambio de jeringas entre adictos. La política implementada fue la despenalización del consumo y porte de drogas para uso personal, y la creación de una Comisión para la Disuasión de la Adicción. El resultado es relativo, evidenciando una ves más lo nocivo que resulta ser dogmático tanto en el apoyo como en la condena. Juzguen ustedes mismos.


A 2005: Disminuyen los casos de abuso por heroína, y aumenta los de marihuana. La cocaína permanece estable. Aumenta el número de incautaciones, pues las autoridades se enfocan en operaciones a gran escala, y no en perseguir a consumidores y pequeños traficantes. Disminuyen las muertes por sobredósis de opiáceos. Se reduce en un 17% los casos de VIH+, lo mismo que los de hepatitis B y C. Los crímenes relacionados con el narcotráfico bajan en un 9%. Crece el número de capturas por tráfico mayorista. Finalmente, la proporción de presos por narcotráfico en las cárceles lusitanas pasó de ser el 44% en 1991, al 25%. Como complemento,  los autores señanal un aspecto negativo, y es el que parte de la población interpretó la política como una invitación al consumo de drogas, lo cual podría explicar el aumento en el consumo de marihuana. Esto constituye el lunar de la política. Un lunar que para muchos puede ser sexy si está en el lugar apropiado. Para otros un terrible melanoma peludo que hay que extirpar de raíz. 


La disminución en los casos de heroína, VIH+, hepatitis B y C, más los crímenes conexos al narcotráfico es una gran noticia. Faltaría un estudio completo para tratar de entender qué pasó allí y cómo fue que prohibiendo menos,  la gente terminara consumiera menos. En todo caso, es Portugal y no sabemos si es pertinente lo mismo para Colombia. Lo que sí es más útil , es el centrar el debate en los casos reales y la experiencia pasada.

martes, 24 de febrero de 2009

Percepción versus Realidad: ¿Es Antioquia segura?

Muchos cuestionamientos me suscitó la noticia del periódico El Colombiano el pasado 21 de febrero, sobre un estudio que mide la percepción de violencia en el departamento. Según la noticia, se encontró que los antioqueños nos sentimos un 31% más seguros en nuestros municipos, a tal punto de confiar en las instituciones y denunciar los hechos punibles.

Esta nota, que triunfalmente anuncia un escenario esperanzador, contrasta con otra publicada por el mismo periódico casi dos meses atrás, en un panorama completamente distinto. Según el artículo, en la región del bajo Cauca antioqueño ha habido un incremento en las muertes violentas en un 79% por la disputa territorial entre alias "Don Mario", y alias "Sebastián" (ironías las de la vida). La cantidad de homicidios fue de 191 en el 2008, y eleva la tasa a un 73,72 por cada 100 mil habitantes en la zona, contrastando radicalmente con un 34,44 en el resto del departamento. Los casos más dramáticos se presentaron en los municipios de Caucasia, El Bagre y Zaragoza, cuyas tasas de homicidio se elevaron en un 150%. 


Lo más interesante es que el estudio que mide la percepción de violencia, se realizó en el mismo año en el que las muertes violentas no sólo aumentaron en la región del bajo Cauca antioqueño, sino en la misma ciudad de Medellín en un 15%. Por lo tanto, es extraño que la encuesta no sólo señale una percepción positiva, sino que además afirme que mejora con respecto a años anteriores.

Si bien se está hablando de percepción, lo cual admite todo tipo de subjetividades, no entendería por qué lo que sucede en una noticia no tiene consecuencias en la otra, a menos, que la metodología de medición no hubiera sido la apropiada. La ficha técnica afirma se que encuestó a 6.350 personas en 125 municipios, de manera aleatoria y con un margen de confiabiliad del 95%. Lo que corresponde más o menos a 50 personas encuestadas por municipio. Si los encuestados de los tres municipios que más han sufrido (Caucasia, El Bagre y Zaragoza) dijeron que se sentían más inseguros, su respuesta tan sólo tendría un peso del 2% en el resultado final.

En otras palabras, es como tener un cáncer de próstata que aun no ha hecho metástasis y afirmar que el cuerpo en términos generales está bien, porque cerebro, pulmones y todo lo demás se encuentran aun sanos. Aunque no desconozco el alivio que en términos de seguridad tienen ciertas regiones, considero que hay ciertas mediciones que no deben promediarse, pues se corre el riesgo de enmascar situaciones que son potencialmente peligrosas. Más aun si se trata de un enemigo como es el narcotráfico. 

En términos de seguridad todavía nos falta mucho trecho por recorrer, sobre todo si sabemos que el promedio de muertes violentas en los países desarrollados es de 5 homicidios por cada 100 mil habitantes. En todo caso, avanzaremos más pronto si en vez de cubrir, encaramos el problema.



martes, 10 de febrero de 2009

¿Cuál es la probabilidad de éxito de las FARC?

La edición de invierno de la revista RAND, hizo alusión a una interesante monografía. Es una aproximación cuantitativa al posible destino de los grupos terroristas una vez se alzan en armas. Los autores hacen una extensa recopilación de la historia de 648 grupos terroristas  entre 1968 y el 2006. El estudio pretende sentar un precedente para que las agencias norteamericanas afinen su estrategia contra Al Qa´ida. Los hallazgos son sorprendentes, y presentan una realidad que aunque poco creíble para quienes se alzan en armas, es alentadora para quienes caminan y abogan por los caminos de la paz como herramienta política.

Según la evidencia encontrada, estos grupos llegan principalmente a su fin por las siguientes causas: (1) Se adhieren a un proceso político, y (2) son sometidos por las agencias del estado. Sin embargo, según el informe, los resultados militares constituyen en muy exepcionales casos la primera causa de desmovilización de un grupo terrorista. Pero a pesar de esto, son también exepcionales los casos en que un grupo terrorista logra conquistar el poder.

Cuantitativamente, se tiene que de los 648 grupos, un 43% finalizan como parte de un proceso de negociación política. Mientras más ambiciosas sean las exigencias, más largo resultará el enfrentamiento. No obstante, más fácilmente podrían lograr el poder si no emprenden acciones violentas. Frente a grupos que no desean negociar, la mejor estrategia ha resultado ser combatirlos (40%). En un 7% de los casos, los grupos terroristas fueron totalmente abatidos por el estado, y en un 10%, conquistaron el poder.

Otros análisis sugieren que es más resistente un grupo terrorista religioso. Y mientras más pobre sea la nación en disputa, es más probable que el grupo sea fiel a una creencia. Pese a esto, ningún grupo de este tipo ha alcanzado el poder desde 1968. En cuanto al tamaño,  un grupo con más de 10 mil combatientes, tiene un 25% más de probabilidad de lograr el poder, que un grupo de mil. Se ha encontrado que mientras más grande el grupo, más largo el conflicto.

Cuando un grupo terrorista se ve envuelto en la insurgencia, tiene un 50% de ser adherido a un proceso político, y un 19% de ser sometido por el estado. En un 25% de los casos logran conquistar el poder.

Finalmente, y suponiendo que las probabilidades históricas predigan el posible futuro de las FARC, sólo tendrían un 10% de probabilidad de conquistar el poder si se dedican al terrorismo. Podrían aumentar su probabilidad de éxito a un 25% si tienden más a la estrategia subversiva. La otra cara de la moneda es que tienen una probabilidad de pérdida de un 90% en un caso, y en un 75% en otro. La opción armada a pesar de lo que se pueda pensar, ha resultado ser una de los peores caminos para optar por el poder en los últimos 40 años. De otro lado, sería interesante encontrar la probabilidad de éxito de los movimeintos que nunca empuñaron un arma. 

viernes, 16 de enero de 2009

Los incentivos de los falsos positivos

"Para tener 5 días libres, militares mataron a un campesino de 19 años". 

"Soldado confesó que hicieron una 'vaca' para comprar la escopeta que le pusieron entre las manos, lo pararon en un puente y le dispararon".

"Cuando apareció el muerto junto con la escopeta, la versión oficial del Ejército fue que era un subversivo que trataba de volar un puente en El Peñol (Antioquia) que murió en enfrentamiento con las tropas regulares."

"La familia del campesino asesinado denunció el hecho y logró que la justicia civil condenara a un suboficial y tres soldados que, para ganarse el premio que el Ejército les ofrece a quienes maten guerrilleros, armaron con frialdad el falso positivo." 

Esta historia, publicada en una columna del periódico Portafolio y titulada ¿Viva la muerte?, relata los últimos momentos de un anónimo campesino, y el destino final de cuatro militares asesinos. En otras palabras, otro evento macabro. Un ejemplo más de la indolencia de unos colombianos por el dolor causado a otros.

Pero ¿cuáles podrían ser las causas de tales actos? Si bien a la indolencia entre colombianos yo le atribuiría una primera y principal causa, no se pueden desconocer otro tipo de motivaciones perversamente suscitadas por una política de incentivos mal diseñada. Caso concreto: el tiempo de trabajo y descanso del soldado, y lo que el ejército le exige como un positivo.

Que un descanso de 5 días sea el premio a un positivo, y que un grupo de personas mate por este premio, es un hecho impensable para una persona que labora 48 horas a la semana en un ambiente normal de oficina. La gente en las oficinas delinque para adquirir la vida que cree merecerse. Casi nunca para lograr un descanso. Pero una persona que está meses en la selva, al sol y al agua, día y noche, y bajo la incertidumbre de la propia vida detrás de cada arbusto, el descanso constituye 5 días de vida sin pensar en la muerte. 5 días de la tranquilidad que la mayoría de nosotros gozamos 365 días al año.

Entonces la pregunta es ¿descansan lo suficiente los soldados, o se les lleva hasta el punto en que tengan que matar por este derecho? No sé cual sea la respuesta, y a lo mejor no es apropiada mi pregunta, pero si sé que un porcentaje grande de personas ante el dilema de escoger entre la vida propia y la ajena, más aun la vida de un desconocido, no dudan en salvarse así mismos.

Ahora, que un cadáver sea un positivo, es también un incentivo peligroso además de defectuoso. Un cadáver no puede desmentir una acusación ni brindar información útil fuera de su autopsia. Por esto, considero que es mejor ofrecer incentivos por capturas y por decomisos de armas. Y si tuviera que escoger entre las dos, preferiría el decomiso de armas, pues son las armas las que hacen la distinción entre un simple parroquiano, y un hombre involucrado en un combate, entre un grupo de caminantes y un ejército.

Mientras más y mejores armas sean decomisadas, mejores deberían ser los premios para los soldados. Soy conciente que esta medida puede reforzar un mercado ilegal de armas, sin embargo serían armas que de cualquier manera estarían quedando fuera del alcance de los violentos. Es mejor que la compren unos soldados de su propio bolsillo para ganar un descanso, que unos violentos para lograr cualquier fin.

sábado, 20 de diciembre de 2008

¿Donbernabilidad o gobernabilidad?

Recientemente en los medios de comunicación se ha escuchado con más frecuencia la palabra donbernabilidad. Esta, sugiere que gran parte de los logros en seguridad y defensa alcanzados en la ciudad de Medellín durante la administración pasada, obedecieron principalmente al control que alias don Berna tuviera sobre la capital antioqueña. Pero además, en reciente misiva cuyo autoría se le atribuye al mismo don Berna, se afirma que hubo un apoyo en publicidad y dinero al hoy alcade Alonso Salazar, más conversaciones que comprometían la desmovilización de las autodefensas locales. Si bien la carta no afirma la realización de un pacto ilegal, algunos sectores han inferido que la donbernabilidad es fruto de este.

Dado que es difícil corroborar o rechazar la existencia de tal pacto ilegal. Sí es fácil afirmar que tal reducción en las estadísticas de delincuencia, se podría bien haber dado sin la necesidad de un acuerdo ilegal con la administración local. ¿Por qué?

Entre 1997 y el 2003, en la esfera criminal de la ciudad de Medellín se destacaron dos grupos grandes de autodefensa: el bloque Metro y el Cacique Nutibara. La disputa entre los dos terminaría cuando el bloque Cacique Nutibara subsumiera al bloque Metro, permitiendo que el primero gozara del monopolio del derecho a la intimidación y muertes en la cidudad.

Posteriormente, el bloque Cacique Nutibara comienza un proceso de negociación con el Estado colombiano, donde una de las principales condiciones, era precisamente detener la intimidación y las muertes. Al ser don Berna el líder indiscutible de este bloque, su donbernabilidad tendría un impacto positivo en los indicadores de delincuencia. En otras palabras, a la donbernabilidad sí se le podría atribuir una disminución en los indicadores de delincuencia en Medellín, pero a consecuencia del pacto, legal, que don Berna hiciera con el gobierno Nacional para salvaguardar los beneficios del proceso de desmovilización. La Alcaldía de Medellín, sería la que en la práctica tendría que lidiar con todos los costos y pormenores que traería tan importante apuesta. 

Desde esta perspectiva, el pacto entre don Berna y el gobierno Nacional benefició directamente a la ciudad de Medellín. Por esta razón, sin afirmar que hubo o no un pacto ilegal entre don Berna y funcionarios de la Alcaldía, no entendería ¿para qué hacer un pacto, sobre lo ya pactado con el gobierno Nacional? O ¿qué tendría que pactar don Berna con la Alcaldía, si las entidades del Estado que tienen la capacidad de someterlo son de orden nacional?

Finalmente, la invisibilidad del crimen, y su manifestación en la mejora de los indicadores de delincuencia, es un fenómeno que beneficia más a los mismos delincuentes que a las administraciones locales. Si es en definitiva al gobierno nacional al que puede endilgársele la disminución en los indicadores de violencia en la ciudad de Medellín ¿es esto donbernabilidad, o es gobernabilidad?